¿Por qué este café filosófico?

Se empieza pensando y, a veces, se acaba montando un café filosófico.  En nuestro caso, todo comenzó porque queríamos:

1. Hacer ejercicio. Lejos ya de la adolescencia en la que pasábamos largos ratos tumbados con los ojos puestos en el techo, observamos que cada vez nos cuesta más encontrar momentos para pensar y pensarnos. Divagar mientras viajamos en metro con la cabeza apoyada en la ventanilla no es suficiente. Creemos que es imprescindible recuperar el hábito de ejercitar el pensamiento y apostamos por la filosofía práctica.

2. Dejarnos sorprender. Estamos hartos de falsos debates televisados en los que se repiten siempre los mismos tópicos, los mismos gritos, las mismas caras. En las tertulias filosóficas, los participantes se renuevan y preparan sus temas desde ópticas muy distintas para “alimentar” las ansias de aprender y comprender del resto del grupo. Algunos aportan sus conocimientos específicos sobre el tema propuesto; otros, sus experiencias personales; hay quien prefiere recomendar un libro o una película. Por eso, la libreta de notas es imprescindible.

3. Combatir el síndrome del ascensor. No nos referimos sólo a romper esos incómodos silencios “Lost in translation” que se producen en salas de espera y demás escenarios urbanos. Aspiramos a entablar conversación con gentes con las que coincidimos de vez en cuando pero no charlamos jamás. Personas que, por suerte, son muy distintas a nosotros y tienen formas diferentes de ver la vida y también de explicarla.

4. Recuperar el arte de conversar. Sin teclados ni pantallas. Cara a cara. Frente a una taza de café, un vaso de vino, una jarra de cerveza. Con calma y con pasión. Desde el respeto. Con una música tenue de fondo.  Una oportunidad para escuchar.

5. Divertirnos. Como todo juego, el Café Filosófico en Madrid tiene unas estrictas normas de funcionamiento que nadie puede saltarse. La duración de las intervenciones iniciales está limitada y ello obliga a los participantes a organizar sus ideas. Se trata de oír el máximo de argumentos, réplicas y sugerencias, y evitar que alguien pueda enamorarse de su propia voz.

6. Remover nuestras convicciones. Queremos poner a prueba nuestro pensamiento. Criticar y ser criticados. Aprender y ¿por qué no? transformarnos.

[El Café Filosófico en Madrid se inspira en el modelo de los café-philos impulsados por Marc Sautet en París, hace ya más de 15 años. Desde entonces, han surgido en todo el mundo grupos que se reúnen periódicamente para conversar sobre temas considerados “filosóficos”. Desde este blog intentaremos difundir su trabajo en la medida que nos sea posible.]

Un comentario el “¿Por qué este café filosófico?

  1. Carlos dice:

    Pues, ¿que deciros?… que bienvenida sea la acción, que lástima que me pille tan lejos y ¡que no decaiga!
    De cualquier forma sólo seis meses después me “engancharé” a seguiros por este medio medio-denostado… 😉
    Abrazos y elogios.

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