Café 33. Arte contemporáneo: ¿pura mercancía elitista o una nueva mirada al mundo?

27 de enero.    17:45 H.    Café ‘Libertad 8’
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De izquierda a derecha, Ramiro Ribeiro (moderador), Dionisio González (artista contemporáneo), Antonio Sanz (director de Ivorypress), Félix de Azúa (escritor y crítico de arte) y Manuel Oyonarte (pintor), en un momento del interesante debate que registró un lleno hasta la bandera.

Memorial (Democracia), de El Perro (2005)

Memorial (Democracia), de El Perro (2005)

Dentro de nada, se cumplirá ya un siglo desde que a un tal Marcel Duchamp, una especie de dandi francés moderno, se le ocurriese la curiosa idea de que cualquier objeto cotidiano podía transformarse en una pieza de arte por obra y gracia de la mano singular de un artista. En su caso, comenzó presentando como tal un urinario colocado al revés, obra que tituló Fuente, quizás porque, bien pensado, sin necesidad de entrar en terrenos escatológicos, un urinario no es más que eso, una fuente al revés.

Al principio, la peregrina idea de este iluminado no dio mucho de sí, en tanto que las vanguardias seguían pletóricas de modernidad y todavía tenían que alumbrar unos cuantos ismos más, absolutamente trascendentes, por supuesto. Para los modernistas, en definitiva, la idea de Duchamp resultaba de lo más absurda y vacua.

Sin embargo, los años pasaron y la modernidad comenzó a mostrar claros síntomas de agotamiento. Fue entonces, allá por la segunda mitad del siglo pasado, cuando precisamente la renuncia a la trascendencia de eso que se ha venido en llamar «posmodernismo» se extendió con gran celeridad, contando con el empuje inicial de ese otro visionario, Andy Warhol, y así la idea de Duchamp no solamente fue tenida en consideración, sino que pasó a ser prácticamente el único camino que podía seguir el arte a partir de entonces.

En este sentido, se suele considerar la quinta edición, celebrada en 1972, de la documenta de Kassel, una de las exposiciones periódicas de arte contemporáneo más relevantes, como la clausura del arte tradicional, romántico, al que Duchamp había clavado la primera estocada, en favor del vídeo, la performance, el happening, el arte conceptual, el minimal o el land art. En definitiva, el comienzo de un arte sustentado por la filosofía, la reflexión y el concepto, antes que por la destreza técnica del artista en la manipulación de la materia, y ajeno por completo a todo lo que oliese a cualquier tipo de trascendencia espiritual.

Y en esas seguimos, quizás de forma todavía más acentuada por influencia de ese desatado capitalismo financiero en el que vivimos, capaz de convertir las obras de arte en meros productos especulativos; por influencia de los medios de comunicación, que han llevado hasta extremos insospechados la reproducción mecánica de la obra de arte, anunciada por Walter Benjamin; por influencia de tantos teóricos, responsables del aluvión de enrevesada conceptualización que ahoga la pura práctica artística; y por influencia, también, en definitiva, de este mundo que nos ha tocado vivir, entregado al espectáculo y a la diversión a toda costa.

Sin embargo, cabe preguntarse si debemos seguir considerando como una fatalidad esa pérdida del horizonte celestial del arte clásico, de esa mirada elevada hacia las altas esferas de lo sublime, donde tan fácilmente se perdía el sentido de lo humano. Quizás no sea tan vacuo un arte que nos invita a mirar todo aquello que nos rodea de una forma más reflexiva y, sobre todo, distinta a la mirada utilitaria de todos los días. Quizás haya una trascendencia menos pretenciosa, más modesta, que no esté tan arriba, sino que viva entre nosotros, al alcance de nuestra mano gracias a las nuevas prácticas artísticas.

Quizás, en definitiva, no haya que criticar el arte actual en tanto que tan solo se trata de un reflejo de nuestra sociedad, pues, como sabemos, el arte nos dice siempre cosas de la cultura que lo alumbra. Quizás, todos esos que aborrecen el arte actual no hacen otra cosa, sin saberlo, que aborrecer el mundo en el que viven.

Ponentes

Félix de Azúa: escritor, poeta, ensayista, filósofo y articulista (colaborador habitual del diario El País). Ha sido profesor de Filosofía en la Universidad del País Vasco, profesor de Estética en la Escuela de Arquitectura de Barcelona y exdirector del Instituto Cervantes de París. Entre sus novelas destacan Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado, Cambio de bandera Demasiadas preguntas. Su obra ensayística es amplia y se pueden destacar títulos como Diccionario de las artes, Lecturas compulsivas Autobiografía sin vida. Además, su poesía está reunida hasta 2007 en Última sangre.

Antonio Sanz: director de  Ivorypress, que cuenta con sedes en Madrid, Londres y Gilly (Suiza). Con una amplia formación académica en Historia del Arte, ha trabajado como fotógrafo profesional y, desde 1992, se ha dedicado al mundo del cine como director de fotografía, guionista y director. En 2005, entró a formar parte de la susodicha galería para crear, junto a Elena Ochoa Foster, la publicación C International Photo Magazine, de la que es editor jefe. A caballo siempre entre Londres y Madrid, trabaja en estrecha colaboración con la citada Elena Ochoa en la organización y comisariado de las exposiciones de Ivorypress en Europa, América y Asia.

Manuel Oyonarte: pintor abstracto en activo desde hace más de veinte años, con una trayectoria de continuas exposiciones, participaciones en ferias y bienales, con obra presente en distintos museos y colecciones, y con muchos premios en su haber, siendo el último más reseñable el de la Asociación de Críticos de Madrid en 2007. Es también un destacado teórico del arte con un gran número de artículos publicados.

Dionisio González: artista contemporáneo, autor de reconocidos proyectos de fotomontaje que insertan arquitectura contemporánea en entornos de arquitectura precaria, como las favelas brasileñas. En los últimos años ha realizado también interesantes instalaciones. Además, trabaja como docente en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, donde se licenció en 1989, titulación que completó con estudios de imagen asistida por ordenador en Devon (Inglaterra), procesos infográficos en Edimburgo, multimedia y fotografía avanzada en Londres y cine y televisión en Lisboa.

Bibliografía

Azúa, Félix de (2011), Diccionario de las artes. Edición ampliada, Debate.

Azúa, Félix de (2010), Autobiografía sin vida, Mondadori.

Thornton, Sarah (2010), Siete días en el mundo del arte, Edhasa.

Laddaga, Reinaldo (2010), Estética de la emergencia, Adriana Hidalgo Editora.

Bourdieu, Pierre (2010), El sentido social del gusto, Siglo XXI.

Thompson, Don (2009), El tiburón de 12 millones de dólares, Ariel.

Cereceda, Miguel (2008), Problemas del arte contemporáne@, Cendeac.

Michaud, Yves (2007), El arte en estado gaseoso, Fondo de Cultura Económica.

Freeland, Cynthia (2004), Pero ¿esto es arte?, Cátedra.

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