Café 46. Bioética: ¿necesitamos límites?

Domingo 28 de septiembre. 18h00. Café Libertad 8

(Barrio de Chueca, en la misma calle Libertad, nº 8. Metro: Chueca/Gran Via o Banco de España. Comenzaremos puntualmente a las 18h00, os invitamos a venir con anticipación.)

cafefilo bioetica

El moderador, a la izquierda, y los ponentes José Luis Velázquez Jordana, Lydia Feito Grande y Elena Postigo Solana, en un momento del animado debate.

Es constitutivo del ser humano tener cierto temor a lo nuevo. El “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” ha sido leitmotiv frecuente a lo largo de la historia de los pueblos, pero no es menos cierto que gracias a la capacidad de superación de este misoneísmo, o aversión a lo nuevo, la humanidad ha conseguido avanzar, por lo menos en lo que a la tecnología se refiere. Es más, a partir del siglo XIX en Europa, bajo la bandera del progreso, se llegó a creer que la tecnociencia podría hacer efectiva la tan perseguida emancipación de la humanidad. La ecuación Ciencia=Verdad=Bondad se asumió plenamente −no sin cierta ingenuidad−, lo que en la práctica significó salvaguardar la actividad científica de toda crítica, de este modo, la razón teórica quedó totalmente desvinculada de la razón práctica. Esta profunda creencia ha marcado la realidad social de nuestros días, pero con una gran diferencia; hoy sí se pone en cuestión el cariz moral de la actividad científica. Hechos como la utilización de armamento nuclear o las prácticas eugenésicas durante la II Guerra Mundial supusieron la toma de conciencia de los riesgos globales que pueden suponer el desarrollo tecnológico, lo cual significó la pérdida de la inocencia en ámbitos como la física o la medicina. Científicos como Robert Openheimer o Niels Böhr se empezaron a preguntar por el grado de responsabilidad que tenían con respecto a las consecuencias de sus propias investigaciones.

A día de hoy, más que la física, lo que genera mayor inquietud son las ciencias biomédicas como la genética y la neurociencia por los cambios que pueden suponer para la humanidad. La descodificación del genoma humano y de tantos otros seres despierta en nosotros sentimientos contradictorios. Por un lado, ilusión por las magníficas posibilidades que el conocimiento de los diferentes genotipos nos aportarían (mayor inteligencia, longevidad, erradicación de enfermedades hereditarias, hijos sin malformaciones, cosechas más resistentes y un amplísimo etcétera), hasta el punto de poder plantear la posibilidad de superar los límites de lo propiamente humano, hablaríamos ya de lo transhumano. Por otro lado, la biotecnología reaviva en nosotros cierta “neofobia”, imaginamos (muchas veces gracias a Hollywood) que eso de jugar a ser Dios puede suponer nuestra destrucción. Aun sin ser tan tremendistas, la biotecnología nos hace plantearnos infinidad de cuestiones éticas como: ¿quién tendría acceso a estas mejoras genéticas? Si solo los acaudalados, ¿no violaríamos un principio de justicia basado en la igualdad de oportunidades?, ¿no crearíamos dos clases sociales: la de los transhumanos (dominantes) y los humanos (dominados)? ¿Podemos medir las consecuencias de la implementación de las tecnologías emergentes? ¿Los progenitores tienen pleno derecho para definir el ser de sus hijos? ¿Tratar al ser humano como una mera máquina biológica, o mecánica (cíborgs) no le convierte en cosa entre las cosas?; en tal caso, ¿en qué sentido podemos seguir hablando de la dignidad humana? Y si el ser humano ya no tiene naturaleza, o esencia, sino que es algo moldeable, nos planteamos: ¿quién decide cómo seremos?, ¿la moda, los valores estéticos, los intereses económicos, las necesidades sociales?

Como es patente, a la hora de reflexionar sobre las aplicaciones de las presentes y futuras técnicas biomédicas entran en juego principios éticos que no siempre son compatibles como la autonomía personal del paciente, la justicia social o la beneficencia que toda tecnología ha de perseguir. Los múltiples conflictos (más frecuentes en sociedades abiertas y plurales) hacen imperiosa la necesidad de reflexionar sobre estos asuntos, y esta es la razón de ser de la bioética.

Ante los retos planteados, a grandes rasgos, son dos las principales actitudes que nos podemos encontrar: la deontológica y la teleológica.

La principialista o deontológica defiende unos límites de actuación definidos por unos principios o valores absolutos como son la libertad, la justicia y la beneficencia o no maleficencia. Las dificultades con las que se encuentra esta postura no son pocas, por ejemplo: cómo se determinan universalmente los mentados valores, o cómo minimizar las posibles consecuencias negativas de la aplicación de estos principios, ¿cabría la excepción?, y si es así, ¿en qué condiciones?

Frente a esta postura, encontramos el planteamiento pragmático o teleológico, que defiende la imposibilidad de definir unos valores absolutos, por lo que la bioética se debe reducir al estudio de cada caso en particular, sopesando consecuencias y generando, como mucho, máximas de actuación siempre revisables. Las críticas a este planteamiento se han centrado, sobre todo, en que tal postura puede legitimar cualquier tipo de decisión ya que no se apoya en fundamentación alguna. Por ejemplo, desde este punto de vista es viable la muerte de algunos por el bien de muchos.

Una tercera postura, marginal, pero aún existente y predominante en el pasado, es la que podríamos denominar naturalista. Con vínculos religiosos esta visión asocia lo bueno con lo natural, lo cual, en un contexto monoteísta, nos remite a Dios. Por tanto, el límite ético −muy exigente, por cierto− que la tecnociencia tendrá que observar será todo aquello que vaya contra lo natural. Muchos verán esta perspectiva como excesivamente retrógrada para nuestros tiempos, pero la bioética tiene que considerarla pues, en tanto que aún existente, se nos plantea el problema de qué posición ha de tomar el científico, el médico, la legislación y la opinión pública en general ante, por ejemplo, un testigo de Jehová que rechaza la transfusión de sangre para su hijo. Además, ¿no se está introduciendo, consciente o inconscientemente, la posición naturalista en los movimientos de corte New Age o de nueva espiritualidad al ejercer una actitud muy crítica con la modernidad, en virtud de una anhelada forma de vida más vinculada a una naturaleza que es sacralizada?

En definitiva, ante los retos de que la tecnociencia nos plantea, surge la bioética como campo de reflexión y cuya pregunta última y más radical sería no tanto ¿qué es el hombre?, sino ¿cómo queremos ser? y ¿cómo aprovechar las posibilidades abiertas por la ciencia siendo al mismo tiempo responsables? 

Para debatir sobre estos temas tenemos la grandísima suerte de contar con tres excepcionales ponentes (por orden de apellido): Lydia Feito Grande,  Elena Postigo Solana y José Luis Velázquez Jordana.

 

Ponentes

Lydia Feito Grande

Es doctora en Filosofía, magister en Bioética y magister en Neuropsicología cognitiva. Actualmente es profesora de Bioética y Humanidades Médicas en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. También dirige allí un Seminario de Investigación en Bioética. Pertenece a varios comités éticos asistenciales y de investigación. Y desarrolla una amplia labor como docente en muchos cursos de formación en bioética para profesionales sanitarios y para otros grupos. Sus publicaciones en bioética se centran principalmente en la fundamentación de la bioética, la ingeniería genética, los problemas éticos del inicio de la vida, la ética enfermera, y la educación en bioética. Actualmente está trabajando en bioética narrativa (tema de su último libro, en colaboración con Tomás Domingo Moratalla), y en cuestiones de neuroética.

Elena Postigo Solana

Licenciatura en Filosofía por la Universidad del Sacro Cuore de Milán y Doctorado en Bioética por la Universidad de Roma sobre el concepto filosófico de muerte y la muerte cerebral.

Ha sido Profesora Ayudante de Bioética en Roma y de Fundamentos de Bioética en la Universidad de Navarra. Actualmente es Profesora Adjunta de Bioética y Antropología en la Universidad CEU San Pablo de Madrid y en el Máster en Bioética de la Universidad Rey Juan Carlos.

Coeditora de varios libros (entre otros: Vivir y Morir con Dignidad, Bioética personalista), ha publicado numerosos artículos sobre temas de Fundamentación bioética y de bioética especial. Actualmente investiga sobre el paradigma Transhumanista y las implicaciones bioéticas del mejoramiento humano. Algunas publicaciones aquí: https://uspceu-es.academia.edu/ElenaPostigoSolana

Es Secretaria General de AEBI (Asociación Española de Bioética y Ética Médica) desde 2003. En 2006 y 2012 fue Academic Visitor de la Universidad de Oxford. Ha sido Vicerrectora de Investigación de la Universidad CEU San Pablo 2009-2011.

José Luis Velázquez Jordana

José Luis Velázquez Jordana, Catedrático de Ética en la Universidad Autónoma de Madrid donde imparte clases de Ética, Bioética y Filosofía Política. Investigador visitante en la Universidad de Georgetown en el curso 1993-1994 y profesor visitante en la Universidad de Roskilde (Dinamarca) en los años 2000 y 2001. Miembro del Comité de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona. Partícipe en numerosos congresos y simposios nacionales e internacionales sobre filosofía y ética práctica. Autor, entre otros, del libro Del Homo al embrión: Ética y Biología para el siglo XXI, Gedisa 2003 y de artículos sobre filosofía moral y bioética. Actualmente prepara un libro sobre las relaciones entre ética y cerebro.

Moderará

Gabriel Almazán

 

Referencias

Abel, F., Bioética: orígenes, presente y futuro, Madrid, Editorial Mapfre, 2001

Domingo Moratalla, D., “Bioética y hermenéutica. La aportación de Paul Ricœur a la bioética” en A. Domingo y T. Domingo, La ética hermenéutica de Paul Ricœur, Valencia, HERMES, 2013, pp. 111-156

  • Bioética y cine. De la narración a la deliberación, Madrid, San Pablo/UPCo, 2011
  • Bioética en perspectiva hermenéutica: hacia un método hermenéutico-deliberativo”, en Feito, L., Gracia, D., Sánchez, M (eds.), Bioética: el estado de la cuestión, Madrid, Tricastela, 2011, pp. 57-77

Feito Grande, L., El sueño de lo posible, bioética y terapia genética, Madrid, UPCO, 1999

Gracia Guillén, D., Fundamentos de bioética, Madrid, Tricastela, 2007

  • Como arqueros al blanco. Estudios de bioética, Madrid, Tricastela, 2004

Postigo Solana, E., y Tomás y Garrido, G.M., Bioética personalista: ciencia y controversias, Pamplona, Eunsa, 2007

Postigo Solana, E., “Transhumanismo y Post-humano: principios teóricos e implicaciones bioéticas”, en Traducción del artículo publicado en italiano en la Revista “Medicina e Morale” 2009/2: 267-282

  • González AM., Postigo E., Aulestiarte S., Vivir y morir con dignidad. Temas fundamentales de bioética en una sociedad plural, Pamplona, Eunsa 2002.
  • En el siguiente página Web se encuentran una colección de textos de Elena Postigo sobre la bioética: http://www.bioeticaweb.com/byline/elena-postigo-solana/

Potter, V.R., Bioethics: bridge to de future, New Jersey, Prentice-Hall Inc., 1971

Velázquez Jordana, J. L., Del homo al embrión: ética y biología para el siglo XXI, Barcelona, Gedisa, 2003

  • y Sádaba, J., Hombres a la carta: los dilemas de la bioética, Barcelona, Temas de hoy, 1998
  • y Sádaba, J., “A propósito de la bioética”, Colombia, Revista de pensamiento y cultura 26, 2004, pp. 7-1
  • Relaciones entre ética, biología y medicina: el caso de las células pluripotenciales”, Madrid, Encuentros multidisciplinares, Vol. 2, Nº 4, 2000
  • y Sádaba, J., “La clonación humana: Respuesta a J. Riechmann”, Madrid, Claves de razón práctica 94, 1999, pp. 79-82
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